Los casos de niños aislados y sus consecuencias siempre me han fascinado, este es un trabajo que tuve que hacer en el ciclo, me sobrecogió la historia, desgraciadamente se han dado varios casos de parecidas características, igual os sirve en un futuro trabajo.
En 1970, unos trabajadores sociales alertaron a la policía de que una madre se había presentado con una niña en evidente estado de desnutrición y con señales de maltrato, la madre cansada de los abusos del marido, había huido llevándose a los niños con la madre.
Los padres de Susan (es su verdadero nombre), sufrían de frecuentes desavenencias, la madre padecía de ceguera progresiva, el padre por su parte tenía un cuadro depresivo que se agravó en un accidente de coche en el que murió su madre, abusaba de su mujer propinándole frecuentes palizas y sentía un odio innato hacía los niños.
A causa de todo ello, el padre había intentado matar a su esposa varías veces, habían tenido hijos antes de que naciera Susan pero el padre no los soportaba, los encerraba para no oírlos llorar, el mayor murió de una neumonía, el siguiente niño murió unos días después de nacer y el tercero nació con problemas sanguíneos incompatibles, la abuela se lo llevó y poco después nacería Susan, la cual tuvo una dislocación congénita de cadera y problemas de aprendizaje ya que no aprendió a hablar hasta los 20 meses, el padre se negó a tratarla, a que le pusieran una prótesis y a la necesidad de una fisioterapeuta, tampoco quiso que su madre la ayudara.
Para agravar aún más las cosas, con 14 meses la niña padeció fuertes fiebres que le provocó una neumonía, el padre no soportaba ni verla ni oírla y antes de cumplir los veinte meses la encerró en una pequeña habitación atada a una silla-orinal, pasaba los días encerrada, sin salir y por la noche el padre la metía en una bolsa de dormir, atándola y colocándola en una pequeña jaula. Tenía prohibido hacer cualquier ruido, incluso sonidos, si lo hacía el padre la pegaba y la trataba como un animal ladrándola, haciendo que su hermano hiciera lo mismo.
La habitación estaba sellada, no tenía ningún tipo de acceso ni a la radio ni la televisión y no tenía vistas a la calle, sólo sabía unas veinte palabras, cortas y negativas.
Así hasta que la niña cumplió los trece años, sin haberle enseñado nada, ni siquiera lo básico, no se la llevaba al baño y la comida consistía en papillas, purés y huevos crudos, sin utensilios, así que cuando la encontraron tenía un cuadro desolador ya que presentaba síntomas de malnutrición, ausencia de lenguaje, síntomas de maltrato y abandono, no sabía masticar, carecía de casi todo, era un pequeño animal.
Un caso extremo de aislamiento provocado por un padre neurótico y depresivo al que la madre estaba sometida, el padre creía que la niña no sobreviviría mucho, pero cuando la madre consiguió escapar llevándosela, el padre se suicidó.
Como la situación económica de la madre era extrema y no podía operarse de la vista, decidió presentarse en una oficina de beneficencia. La trabajadora social que la atendió observo el comportamiento extraño de la niña: llevaba pañales, miraba puntos indefinidos en el espacio, fallaba en la coordinación y el equilibrio así como la emisión de ruidos infantiles. Pensó que era autista y que no tendría más de siete años, al descubrir la verdad, llamó a su superior el cual avisó a la policía que se presentó de inmediato, acusaron a los padres de negligencia y maltrato infantil, a la madre la justificaron aduciendo maltrato y a la niña se la llevaron.
Al ingresar a la niña en el Hospital observaron el comportamiento extraño de ella, ya que arañaba, escupía, estornudaba y andaba como los canguros.
El caso se hizo público y creó un enorme revuelo tanto a nivel científico como social creando un gran debate en Psicología cuestionando la importancia de la herencia y del medio en el desarrollo del lenguaje.
La pregunta que rondaba era si la niña era retrasada desde el nacimiento o a causa del aislamiento, ya que no tuvo nadie con quien hablar durante más de diez años.
El caso causo furor, tanto que vinieron especialistas en lenguaje, Psicólogos, Psiquiatras que quisieron estudiarla, aportar datos, ofrecer ayuda y sus conocimientos, otros eran más escépticos, se cuestionaban si era posible aprender a esa edad, y qué tanto influye el ambiente en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, sobre todo. Fue por esa época que lingüistas como Lennenberg y Chomsky establecían una crítica contra las teorías del lenguaje, el segundo postulaba la teoría de que en nuestro cerebro existe un órgano de lenguaje genéticamente programado, que consiste en estructuras neuronales específicas, programadas para aprender la gramática y la sintaxis de cualquier lenguaje
Por esa época se estrenó la famosa película de Truffaut, “el pequeño salvaje” que narra la historia de Víctor, el niño salvaje encontrado en los bosques de Aveyron, quizá el caso mejor documentado de niños ferales, el equipo que llevaba el caso de Genie al ver la película, consideraron que había bastantes similitudes en ambos casos quedando asombrados de los progresos de Víctor y pensaron que podrían conseguir lo mismo con ella.
Pero la diferencia entre estos casos es que en el caso de Víctor aún no se había llegado a la etapa crítica en cuanto a la adquisición del lenguaje que según varios expertos está en la pubertad y Genie ya había pasado esa fase crítica del aprendizaje. Si hasta la pubertad no has desarrollado el lenguaje es difícil aprenderlo porque la infancia es una etapa muy crucial para el desarrollo del lenguaje y las neuronas cerebrales con el tiempo se desactivan y es muy difícil que se vuelvan a activar. El tejido nervioso dañado se pierde para siempre, aunque el cerebro es tan sorprendente que puede conseguir realizar nuevas “sinapsis” o uniones entre ellas para realizar ciertas actividades en conjunto.
Los profesionales que intervinieron en el caso de Genie tenían que determinar si su cerebro estaba dañado y tenía el necesario desarrollo cognitivo para adquirir el lenguaje. Al principio el pronóstico era pobre pero pese a ello, empezó a progresar en todas las áreas. Al formularle preguntas o pedirle alguna actividad reaccionaba tarde, pero lo hacía, tenía un comportamiento perezoso, omitiendo frases o palabras para centrarse en lo primordial ayudándose de gestos o sílabas. Uso de expresiones faciales para ayudarse. Al cabo de un tiempo empezó a utilizar los tiempos verbales pasados, pero no lograba vocalizar correctamente. Con el tiempo también aprendió a controlar y expresar sentimientos.
Le hicieron muchas pruebas, demasiadas, descubrieron que la actividad de los hemisferios de Genie se limitaba en su mayor parte al derecho, encargado de la percepción espacial y visual. Obtenía resultados excepcionales en la identificación de caras. El lenguaje se inclinaba por lo visual recalcando los aspectos visuales de los objetos. El comportamiento de Genie al explorar objetos nuevos era propio de bebés de 20 meses, los tocaba, olía, se los llevaba a la boca.
Se descubrió que el hemisferio izquierdo era casi inactivo y los resultados de sus pruebas de habilidad eran las propias de una persona a la que se le hubiera extirpado el lóbulo. Se desconocía si esta anomalía era consecuencia de la falta de estimulación adecuada durante su desarrollo o bien una deficiencia de nacimiento.
La evaluación de los test referentes a las demás habilidades era muy satisfactoria. Destacando en tareas lógicas y discriminación de patrones.
Estuvo rodeada de investigadores durante muchos años, en principio estuvo con una doctora que la acogió en su casa y no dejaba que nadie se la acercara, ya que quería investigarla en profundidad, quiso adoptarla pero no la dejaron y luego paso cuatro años con un matrimonio de lingüistas que le enseño todo lo anteriormente expuesto.
Como ya he comentado más arriba, este caso tiene una implicación directa con la hipótesis de la existencia de un “período crítico” para la adquisición del lenguaje. Lennenberg fue el que formuló dicha teoría en la que postula que el desarrollo del lenguaje humano que va desde los dos años hasta la pubertad consta de dos condiciones para que se materialice, en concreto se refiere a la existencia de un cerebro humano y una estimulación lingüística adecuada.
El equipo de investigación no se puso de acuerdo en una línea coherente de investigación para este caso, el caso acabó siendo denunciado, las subvenciones fueron retiradas y se abandonó la investigación.
En el documental se hace referencia a la teoría innatista del lenguaje por parte de dos autores bastante cercanos en su forma de pensar, Chomsky sostiene que las estructuras mentales internas están en la base de nuestra capacidad para interpretar y generar lenguaje, el cual es un logro humano basado biológicamente.
La teoría innatista de Chomsky sostiene que las reglas gramaticales del lenguaje son demasiado complejas para enseñarlas directamente y para que las descubra un niño inmaduro congnitivamente.
Según él es necesario que los humanos nazcamos con un dispositivo de adquisición del lenguaje que permite a los niños combinar palabras en oraciones nuevas gramaticalmente consistentes y comprender el significado de las palabras que oyen. Este mecanismo de adquisición del lenguaje asegura que se adquirirá temprana y de forma rápida a pesar de su complejidad.
Esta teoría sostiene el lenguaje como una función específicamente humana, desarrollo muy poco el aspecto pragmático del lenguaje.
Por otra parte, Lennenberg decía que los niños deben adquirir el lenguaje durante un período crítico en el cual el cerebro todavía está madurando y desarrollándose. Esto apoya la teoría de que el lenguaje es una propiedad biológica.
Parece ser que los niños ferales o aislados, privados de estimulación lingüística muestran la existencia de este período crítico.
Este caso me parece aberrante a nivel personal, es inhumano lo que le hicieron a Genie tanto sus padres como los profesionales que llevaron el caso, fascinante desde el punto de vista sociológico y como estudio del aprendizaje de la lingüística y de las capacidades cognoscitivas de los niños, pero espero nunca encontrarme con un caso así, no me gustaría tener sobre mi conciencia un error tan garrafal en cuanto a forma de llevar un caso.
Y se le llamo “experimento prohibido” y con razón, no es ni ético ni moral investigar los resultados de apartar a un ser humano de la sociedad durante muchos años para estudiar y averiguar el desarrollo del lenguaje, psicomotor, social, afectivo, etc.
Es un caso evidente de maltrato, tanto físico, como sexual, familiar y profesional, un cúmulo de errores en el que estuvieron implicados muchas personas, muchos de ellos profesionales que se olvidaron de que estaban delante de una persona y se centraron en ella como un mero objeto de estudio, lo que me llama la atención en el documental es que no se ve a ninguno de los cuidadores mostrar afecto físico a la niña, no veo abrazos, ni caricias, ni besos, solo a gente fascinada por el caso, con afán de llevarse la fama y con una falta de ética impresionante.
El dilema moral de este caso es enorme, si por un lado querías hacer ciencia los intereses tenían que estar de lado, y si querías preocuparte por ella, la ciencia tenía que estar de lado, al parecer se centraron en la ciencia olvidando el componente integral humano, sometieron a la niña a demasiado estrés con tantas pruebas y sobre todo diferentes porque cada profesional la estudiaba desde su punto de vista, en vez de ponerse todos de acuerdo en un modelo de aprendizaje en concreto a seguir.
Fue adoptada por parte de un matrimonio con fines egoístas, para estudiarla, pero en cuanto la subvención fue denegada por parte del Estado alegando que la investigación no era concluyente y los resultados no eran del todo satisfactorios para el gasto que creaba, fue abandonada pasando por un periplo de hogares de acogida, donde siguió siendo maltratada sufriendo una involución en el progreso adquirido hasta entonces, optando por no hablar más con la ingenua idea de que si no hacía ruido estaría a salvo.
Creo que como profesional hubiera seguido una sola línea de investigación, me hubiera centrado más en el desarrollo integral de ella como persona e intentar que adquiriera unos conocimientos sociales para mejor adaptarse a la sociedad en vez de centrarme tanto en si el lenguaje es un factor biológico innato o si es consecuencia de un aprendizaje por fases.
Hubiera intentando centrarme más en enseñarle un lenguaje básico y gestual que le hubiera sido más útil como el Ameslan (que es el lenguaje de signos americano), creo que habría seguido aprendiendo ya que pese a tener el lóbulo temporal izquierdo dañado, el derecho lo utilizaba como una persona normal y habría llevado el aprendizaje por ese lado.
El error también está en los que llevaron la tutela de la niña, si se le hubiera encontrado un hogar medianamente decente y dónde se la hubiera querido y preocupado por ella, la historia hubiera tenido un final muy distinto.
